En 2025 he participado en el inktober, un evento para artistas en el que cada día de octubre se propone un nuevo tema sobre el que dibujar.
Yo, al igual que ya hice en 2020, decidí pintar una sola obra durante esos 31 días en un lienzo de 92 por 65 centímetros.
Me autoimpuse un reto extra, no conocer el tema del día siguiente hasta haber dibujado el del día anterior. Por lo tanto, tanto la composición como el tema general de la obra resultó de un complicado trabajo creativo.
La obra funciona así como un acto de revelación, de discurso con el reto artístico, aludiendo a lo personal, emocional y profundo, casi de una manera mística. Como decía mientras trabajaba en el cuadro, «dialogaba» con él, me daba señales y simbolismos que ni yo mismo entendía mientras estaba pintando.































